sábado, 24 de julio de 2010

LABERINTO

“Del laberinto se sale,
saltándolo por arriba”
(y si alguien te hace pie, mejor...)
Lo demás es tiempo perdido.

Ese paredón no perdona,
El paredón de lo superficial
De lo psico-individualista
Del encierro personal

Se ahogan los suspiros de la liviandad
Y yo no tengo fuerzas para ese rescate.

Consulten a Jung,
Quizás a Lacan...
Pero no cambien miel por mermelada.

(La ceguera del ruido esta vez pudo más
Que la letra infatigable...)


Fiebre de brújulas
No ayuda a escapar
Más bien los hunde en el fango.

Las voces me gritan
“No todo se puede”
y con tenue voz
Respondo como al pasar
“Todo depende qué significa el todo”

Supernovas del súper-yo
Y un Big-bang de la conciencia.
Un satélite en el interior
Te avisa cuándo dormir.

(La ceguera del ruido esta vez pudo más
Que la letra infatigable...)


Se escucha la algarabía
De los que inundan las almas
De inseguridad y desesperación.
Saben que así inmovilizan al mundo.

Por suerte, zafé...
Me sumo a los
lúcidos.
A los que saben bien que...
“ya no hay nada que peder”

2 comentarios:

Juan Antonio dijo...

Me gustó mucho la alegoría del laberinto y los valores a los que nos somete el sitema: individualismo, competencia, complejos, inseguridades, etc... Un placer volver a leerle compañero. Un abrazo desde Isla Utopía.

Lao dijo...

me sumo a tus voces y te ofrezco mis manos para salir del laberinto o trepar el parredón. Un sincero abrazo. Muy bueno tu poema tan sentido