miércoles, 13 de enero de 2010

XXVIII

Fueron cinco campanadas...
Anunciando las cuatro en punto...

Los ojos, míos, alcanzaban la noche de roja bandera en tu piel de seda
Tus manos, cántaro de azahares frescos y amores perlados.

Fueron cinco campanadas...
Anunciaban las cuatro en punto...

Larga senda el final anochecido de los amantes
Saetas y blancos de nubes sin gotas de sal...

Cinco fueron las campanadas...
Las cuatro en punto en el reloj...

Tres suspiros...
Tres disparos...
Tres susurros...
Tan eterna como el alma
Tan efímera como yo.
La noche...

Solo cinco, solo cinco
Y las cuatro en el reloj...

Duele,
Lo que duele es la memoria...
Negra memoria
Memoria roja
Cajoneada
Inventada
Hemipléjica
Memoria de todos
De pocos.
Roca que pesa y no nos deja olvidar.
Duele, pero a la vez será remedio.

Fueron cinco campanadas.
Anunciando las cuatro en punto...

Tu perfume en el aire no permite concentración alguna
Tu aliento efervescente de calle colmada
De caterva, de gentío, multitud expulsando furias...

Cinco, cinco, tan solo cinco campanadas...
Y apenas son las cuatro en punto...

El tiempo contigo no es tiempo
Es volar y transportarse...

Fueron cinco campanadas...

Mañana a la calle los dos...
A la calle roja...

El reloj marcó las cuatro en punto...

5 comentarios:

Rosa dijo...

Decía Benedetti que el olvido estaba lleno de memoria.
Me gusta leerte, lo sabes.
Un beso.

Corto Maltes dijo...

Como siempre mejorando el nivel de tus poesias día a día. Ya te dije lo que envidio como escribes ¿no? Pero te aseguro que es una envidia de la buena, la que se describe como admiracion.

Sebote dijo...

Excelente poema! es imposible olvidar, siempre ronda en el aire, los sentimientos, las imágenes, etc fragmentos que nos evocan situaciones, personas o momentos vividos.
Abrazos de calesita!

Dragon de Azucar dijo...

¿Cuatro campanadas y un disparo?

Interesante historia-poema

Saludos

Juan Antonio dijo...

Mañana a la calle los dos...
a la calle roja...

allí estamos todos y todas, con los puños en alto y el alma abierta en dos compañero. Gran poema. Sigo leyéndolo.